Last Saturday Cristina and I went to visit one of her friends who has a super cute B&B in Laguardia, a town know for its “RIOJA” wineries, and only about 15 minutes outside of Logroño.  It was the perfect time of year to visit the village because it is surrounded by the vineyards of the bordering wineries.  Right now all of the leaves on the vines are changing to beautiful shades of red, yellow, and orange. Absolutely beautiful!
Laguardia is a picturesque walled village that doesn’t permit cars inside of the walled limits. It makes it a perfect place to walk around, enjoy the quiet cobblestone streets, hop into a bar for a tapa and a glass of the finest Rioja vino, and of course, take the tour of your choice of one of the many wineries located here!
 
First, we took a sneak peak at Zorione’s (Cristina’s friend) awesome B&B, she is an amazing decorator, and she let us into one of the rooms where the guests had already checked out! So cute! Then over a café con leche, we discussed our plans for the afternoon and she arranged for us to visit one of the wineries in the village. We were even lucky enough to be accompanied by some of her friends that were visiting from Bilbao. Before our tour started, we had some time, so we stopped into a bar nearby for a quick tapa and a wonderful glass of wine, my favorite so far, I think. Delicious! I definitely noted that wine for a future purchase!
When it was time for our tour, we moseyed over the Bodega Carlos San Pedro, surprisingly right in the middle of the village. I asked myself, how could it be possible that there would be space to make wine right here in the middle of the town? But Pedro, our guide and the owner, quickly explained to us that the entire village of Laguardia is filled with caves below the houses and that is where everyone keeps there wine while it goes through the fermentation process. Aha! We then climbed down the stairs right beneath us, into the dark, humid cave where the wine was ‘emerging’ to perfection. We learned that these caves are the perfect place for the wine to ferment because it stays the same temperature all year around and the humidity level is just right as well, thanks to the ‘penicillin’ (aka: mold) growing on the walls!
 
Pedro directed us through the cave showing us the process that the wine goes through as well as showing us how they used to have to do everything by hand in the past. What a job! He then arrived at a huge barrel of wine, where he first let me climb up the ladder and see and smell for myself the amazing aroma of the wine as it ferments. Then he climbed the ladder and extracted, with some kind of tool, wine straight from the barrel for us to try. He warned us that it was not at its prime yet, because all good wines finish the fermentation process in the bottle, but he wanted us to experience the wine right as it came out of the barrel. So cool! I thought the wine was great, it had a stronger flavor, but still it was very good. Quite an interesting experience! Thanks Cristina for again showing me another great treasure in the Rioja!
El sábado pasado, Cristina y yo fuimos a visitar a una de sus amigas que tiene una casa rural en Laguardia llamada Legado de Ugarte. Laguardia un pueblo muy conocido por sus bodegas de vino de Rioja y está ubicado a solo 15 minutos de Logroño. Otoño es la estación perfecta para visitar el pueblo porque sus viñedos cambian sus tonos de color verde a amarillo, después a rojizo pasando a anaranjado y terminando en marrón. ¡Unas vistas absolutamente increíbles!
Laguardia es un pueblo pintoresco que está rodeado de murallas muy antiguas. Han preservado las murallas  como prueba del paso del tiempo en la zona y el interior del pueblo está protegido de la entrada de vehículos a motor. Por eso, Laguardia es un lugar perfecto para dar un paseo por las calles de adoquines, tapear en un bar con un vino muy bueno de Rioja, y desde luego, hacer un tour por alguna de las  tantas bodegas más ubicadas allí.
Primero fuimos a la casa de Zorione (la amiga de Cristina), dónde nos enseñó su casa rural decorada con mucho detalle. Ella diseñó todas las habitaciones y también un comedor donde sirve a los clientes el desayuno. Tuvimos el placer de ver una de las preciosas habitaciones donde ya se habían ido los huéspedes. ¡Que maravilla! Después,  mientras tomábamos un café con leche, hecho por Zorione, ella nos organizó una cita para un tour a una de las bodegas más famosas con algunos de sus amigos que habían venido a visitarle desde Bilbao.  Antes de visitar la bodega,  fuimos a un bar donde nos tomamos una tapa y un vino buenísimo, de la marca Araco. Creo que es mi favorito de los que he tomado aquí en La Rioja. ¡Yo, definitivamente, apunté el nombre del vino en mi cuaderno para acordarme en el futuro!
Cuando llegó la hora de nuestro tour, fuimos a la bodega “Carlos San Pedro”, y me sorprendió que estaba en el centro del pueblo. Me pregunté, ¿Cómo puede haber una bodega en el centro? ¿Dónde habría espacio para guardar el vino y las uvas? Pero de repente Pedro, nuestro guía y el dueño de la bodega, contestó mi pregunta. Estando en la planta baja, donde se venden las botellas de vino, nos explicó que debajo de cada casa en Laguardia hay un espacio vacío, es decir, una cueva donde se almacena el vino mientras madura y fermenta. Después bajamos unas escaleras y llegamos a la bodega (la cueva) justo debajo de donde estuvimos antes. La cueva es un lugar muy oscuro y húmedo donde el vino se guarda en un depósito hasta que llega el momento del embotellado para así almacenar las botellas en las cavidades de la propia bodega. Aprendimos que estas cuevas son el lugar ideal para guardar el vino durante el proceso de fermentación porque la temperatura allí es la misma todo el año y el grado de humidad es perfecto, gracias a la ‘penicilina’ (también conocida como moho) que crece en las paredes con el paso del tiempo.
Pedro nos enseñó toda la cueva y también el proceso de elaborar el vino. También nos habló de cómo se hacía antiguamente, todo a mano. ¡ Un trabajo durísimo! Después llegamos al depósito, muy grande, donde se meten el vino para fermentarlo. Me dejó subir una escalera para ver y oler como era el vino que ya se estaba fermentando. Luego, él también subió y sacó, con una pipeta y decantador, vino para darnos a probar. Nos avisó que el vino del depósito, todavía no estaba en su punto óptimo para beber. Cuando lo probé, el sabor era un poco fuerte, pero aun así me gustó. Fue una experiencia muy interesante y aprendí mucho de cómo hacer el vino. Gracias Cristina por mostrarme, otra vez, un gran tesoro en La Rioja.